Costa RicaCosta Rica Dom - Vie 5:00 a.m. - 10:00 p.m. +506-70222023
info@zctradinggroup.com
ZC Trading Academy > Trading > Lecciones de una Emigrante Venezolana

La historia que les voy a relatar a continuación provino de un reportaje de la televisión de Chile que vi al terminar de escribir este libro. Es una historia real, no hay exageraciones. Recuerden, Venezuela es el país donde la realidad supera la ficción.

La historia comienza en Caracas, en un laboratorio donde a Carla le dan el resultado de unos análisis. Resulta que, felizmente, estaba embarazada. Pero ella entró en conflicto inmediatamente. No era simplemente el hecho de quedar embarazada, era el lugar donde iba a nacer ese bebe y el futuro que tendría en un país donde no hay esperanza, infectado con un virus llamado socialismo del siglo XXI.

Al conversarlo con su pareja, pensaron inmediatamente en migrar a otro país donde tuvieran una mejor calidad de vida y poder ofrecerle a ese bebe una vida mejor. Hablando con amigos y familiares. Tomaron la decisión de ir a Chile porque contaban con personas que podrían darles la mano apenas llegaran. Debían irse lo más rápido posible porque tenían el tiempo en su contra. Al estar embarazada se les podría dificultar el viaje y podría ser más riesgoso tanto para ella como para su bebe.

A causa del coronavirus, el gobierno chileno había suspendido la visa humanitaria para poder ingresar a Chile. Otro gran problema al que tenían que enfrentarse es que solo contaban con $150.00 USD entre los dos para poder hacer la travesía por tierra. Con esa poca cantidad de dinero sabían que el viaje sería muy duro y que la mayoría del recorrido lo tendrían que hacer a pie. De Caracas a Santiago hay una distancia aproximada de 7,000 kilómetros, donde hay que cruzar Colombia, Ecuador, Perú, hasta llegar a Chile de manera ilegal, no pasando por puestos migratorios sino por caminos o trochas ilegales donde están a merced de guerrilleros, delincuentes, policías de migración, y cuanto coño de madre aprovechándose de la situación.

Partieron de Caracas con mucho miedo, pero con la Fe de poder llegar. El primer obstáculo que se les presentó fue la frontera colombo-venezolana. La frontera estaba cerrada y tuvieron que pasar por una trocha controlada por una de las guerrillas colombianas que les cobró un impuesto para poder entrar. Colombia es un país enorme que había que cruzar a pie. No contaban con dinero suficiente para pagar un autobús. Atravesar Colombia a pie no es solo una proeza física sino mental. Tres cordilleras, caminos empinados, lluvia y un frío de los mil demonios. En estas situaciones es donde se ve lo mejor y lo peor del ser humano. Hubo gente que les ayudó ofreciéndoles refugio, transporte, dándoles dinero o comida. También hubo gente que los insultaba, se burlaban y les tiraban basura.

Cruzar Colombia fue muy difícil, pero lograron llegar al Ecuador. No sabían cómo o dónde cruzar, al final se unieron a un grupo de otros venezolanos que sabían cómo hacerlo y cruzaron con ellos sin ninguna dificultad. A los pocos días llegaron a Quito, capital de Ecuador, pero ella empezó a sentirse muy mal, tenía una fiebre muy alta que no le bajaba, ellos sin dinero tuvieron que mendigar para poder reunir dinero y comprar medicina. Cuando fueron a la farmacia, la persona que atendía no les quiso vender la medicina porque eran venecos[1]. Recorriendo varios lugares lograron comprar la medicina que necesitaban; afortunadamente, la persona que los atendió era médico, gratuitamente los atendió y los llevó a su casa hasta que ella se pudo recuperar. Ese medico había sido becado por el gobierno venezolano años atrás para que estudiase medicina. Justicia histórica.

Al recuperarse, el médico les dio algo de dinero, ropa y comida para que pudieran continuar el viaje. Pronto llegaron a la frontera con Perú, donde el ejército patrullaba las trochas y habitualmente le disparaba a los migrantes. Tuvieron que estar escondidos por varios días con el miedo constante de que los atraparan o mataran. Lograron cruzar, pero Perú sería la parte más difícil y complicada del viaje. El desierto se asomaba pronto y cruzarlo representaría el mayor reto de la vida de Carla y su acompañante.  La falta de agua, el frío, el calor, la insolación, la falta de víveres, fueron algo habitual hasta llegar a Chile.

En el puesto de migración chileno, en la frontera, se le negó la entrada al país. Para Carla no solo era una mala noticia, era una locura regresarse a Venezuela después de pasar por tantas dificultades. Tomaron entonces una decisión desesperada para llegar a la capital chilena. Habían estuchado durante el tiempo que permanecieron en migración de un paso por la frontera entre Bolivia y Chile, este paso era muy peligroso porque conlleva adentrarse en el desierto y adicionalmente el riesgo de caer en un campo minado. La travesía a pie duraba tres días. Valía la pena el riesgo, lo hicieron, pero al no conocer la zona, al no tener ningún equipo de navegación, se perdieron. Los días empezaron a pasar y las provisiones a escasear. Cinco venezolanos murieron en esa travesía por diferentes razones, incluyendo la pareja de Carla. Para ella como para el grupo fue un golpe psicológico muy fuerte, pero ella estaba convencida que tenía que seguir adelante. El pequeño grupo decidió regresar y pedir auxilio, pero ella siguió adelante. Pasaron dos días, ella se encontraba muy mal, el agua se le había terminado. Era cuestión de horas para que la muerte le llegara. De repente, escuchó el ruido de unas motocicletas, levantó la mano y gritó pidiendo ayuda, con la gran suerte de que la vieron y la rescataron. La llevaron en moto como pudieron hasta avistar una patrulla de carabineros que le prestó los primeros auxilios y la condujeron a un hospital.

Al ver lo dramático de la situación, el gobierno chileno le otorgó a Carla la visa humanitaria. Su bebé nació sin ningún problema, y ahora Carla y su hijo viven en Santiago de Chile. La travesía duró tres meses y afortunadamente lograron llegar. El precio pagado fue muy alto, pero tenía la determinación de llegar a la meta.

¿Para qué te cuento todo esto?

 ¿Tú como trader o aspirante a trader rentable estás dispuesto a recorrer esos 7,000 km para alcanzar el éxito? ¿Estás dispuesto a llegar a la meta? ¿Estás dispuesto a pagar el precio? Cuando realmente sabemos lo que queremos, para cuándo lo queremos; cuando estamos convencidos de lo que somos capaces. Si Carla pudo llegar a Chile, tú puedes ser un trader exitoso. Tú también puedes hacerlo si estás dispuesto hacer lo necesario. Solo hace falta que estés dispuesto hacerlo. Si reflexionas sobre esto, si tomas conciencia de todas las capacidades que hay dentro de ti, nada es imposible.

Dicen que la gota de agua siempre le gana la batalla a la roca por su constancia, no por su dureza. Una gota de agua cayendo todos los días agujera una roca. Por eso es importante que reflexiones y tomes conciencia, que empieces a creer en ti, que tengas un firme compromiso contigo mismo para que lo consigas. Tú quieres, tú puedes, tú vas a hacer que sea posible y que nadie ni nada vaya a impedir que tus sueños se materialicen. El éxito no llega de manera fácil, exige mucho trabajo duro, sacrificio y sobre todo tiempo invertido. Esta no es una carrera de velocidad. Si estás pensando que en un mes o en tres meses vas a hacer exitoso te puedo asegurar que no es así.

“Una carrera en el trading es una maratón, no un sprint”. -B. Steenbarger.


[1] Palabra despectiva para referirse a los venezolanos

Leave a Reply

×